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Actualizado: 14 de junio de 2008
La suspensión activa o suspensión inteligente utiliza un sistema hidroneumático que administra
la presión en cada uno de las cuatro alas de la suspensión. Esta suspensión nunca utilizaba
resortes: cuatro cilindros hidráulicos (uno por cada rueda), acompañados por un tanque que
formará parte crucial en el sistema. Aquí es donde entra el factor electrónico, lo que hace esta
suspensión "inteligente".
El tanque y los 4 cilindros son conectados a unas electroválvulas que
a la vez son manejadas por una computadora, que de por sí está programada por los ingenieros del
equipo. Esta computadora maneja y distribuye todas las formas de presiones que debe recibir cada
uno de los cilindros que hacen el papel de resortes del auto.
Pero para que esta computadora sepa cuándo y cómo actuar, debe estar conectada a unos sensores
que le indicarán cada variación de altura del auto o presión de las llantas debido a las
imperfecciones de la pista (algo parecido a como se comporta un sismógrafo).
Si seguimos con el
ejemplo de la variación de presiones entre las llantas delantera izquierda y trasera derecha,
éstos sensores le mandan un mensaje a la computadora detectando la anomalía, y ésta
automáticamente envía una respuesta a las electroválvulas (que administran el paso del líquido a
través del sistema) haciendo que dejen pasar líquido a cada uno de los cilindros que requieran,
hasta que el nivel del auto respecto al suelo sea el óptimo; es decir, hasta que el auto parezca
una tabla durante el movimiento.
En el ejemplo, la presión del líquido la recibiría el cilindro
de la rueda delantera izquierda. Todo este proceso tomaba apenas milésimas de segundo. En la
práctica resulta impresionante ver al coche comportarse como una tabla al tomar una curva a alta
velocidad.
Nadie puede dudar de la importancia de este sistema que a simple vista parecía tener vida
propia. Pero los altísimos costos de los sistemas electrónicos hicieron que las brechas entre
los equipos grandes y los chicos de la categoría reina se agrandaran y las velocidades
aumentaran peligrosamente, y ante esto la FIA no encontró otra solución que eliminarlos para
1994.
Aunque la suspensión inteligente no desapareció del mercado, la masificación de ésta entre los
autos de calle nunca se realizó. Son pocos los fabricantes que se atreven a emplear esta
tecnología en sus modelos de serie (por ejemplo Alfa Romeo, Citroën), pero quien sabe algún día
la tengamos entre nosotros con mayor frecuencia.
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