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Actualizado: 14 de junio de 2008
Uno de los principales objetivos aerodinámicos en los últimos tiempos es el efecto suelo, que
aprovecha el flujo de aire que pasa por el auto para aumentar la velocidad del auto en lugar de
perjudicarlo por la oposición que el viento ofrece.

Secuencia del espectacular accidente del Mercedes CLR (24 Horas de Le Mans 1999)
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En los Sport Prototipos, y en muchas categorías del automovilismo, el fondo del auto era
plano por reglamento para evitar los peligrosos autos-ala que proliferaron en la Fórmula 1 a
finales de los años setenta y principios de los ochenta.
Aún así los diseñadores buscaban (y buscan) con lo que tenían a la mano para lograr dicho efecto. Existen
algunos aspectos básicos para obtener el efecto suelo pero sin violar el reglamento:
- La distancia entre el chasis y el suelo no debe exceder los 10 cm ni ser menor a 5, para que
el efecto suelo sea posible y a la vez seguro.
- El centro de gravedad del auto debe ser lo más bajo posible.
- Para que el efecto suelo exista, el chasis debe formar una apariencia de ala invertida.
- El ancho de vía trasera debe ser menor a la delantera: el ancho del auto debe ser lo máximo
permitido por el reglamento.
- Para que el coche no pierda estabilidad ante la fuerte presión, es imprescindible contar con
alerón trasero. La carga aerodinámica dependerá del diseño de cada auto y de la rapidez del circuito.
- La extracción y salida del aire para su refrigeración debe ser lo más limpia posible para no
crear turbulencias.
- El ángulo de los difusores (el apoyo que existe detrás de la llanta trasera) es también
importante. A ángulo mayor, habrá mayor efecto suelo, pero se necesitará más flujo de aire por
debajo del fondo plano del auto. A ángulo menor, habrá mejor efecto suelo si es que se pone una
trompa (alerón delantero) de forma convexa que se encargaría de buena parte del efecto
disminuyendo el flujo de aire por el fondo del coche (lo que sucede en la Fórmula 1). La mayoría
de los bólidos se inclinan por el mayor efecto por la parte del fondo del auto.

Accidente del Mercedes CLR (24 Horas de Le Mans 1999)
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Los trabajos en el túnel de viento pueden cumplir las premisas para lograr el ansiado efecto
suelo. Pero no siempre en la pista se cumple con lo concluido en las experimentaciones. Uno de
los casos más dramáticos se dio en las 24 Horas de Le Mans de 1999, cuando el Mercedes Benz
CLR voló por los aires a más de 350 km/h. De manera increible nadie sufrió más
que un buen susto, y la buena suerte de que en la recta Hunaudières no existieran tribunas evitó
una tragedia.
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