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Actualizado: 14 de junio de 2008
Nadie creia a fines del siglo XIX que las ruedas de los autos no estarían compuestas más que de
un trozo de madera protegida por metal para los golpes. Pero en ese entonces, los hermanos André y
Edouard Michelin tenían en mente adaptar la idea de Dunlop de poner un tubo de caucho a unas
ruedas de automóvil.
Luego de probar con coches tirados por caballos se inscribieron en la competencia
París-Bourdeos-París de 1895. El L'Eclair era el único auto de la carrera que tenía los hoy
conocidos neumáticos, pero también fue el último en cubrir los 1200 kilómetros de distancia por
las innumerables pinchaduras de su novedoso invento.
Muchos pensaban que ese era el fin de la
locura, pero ocurrió todo lo contrario: mejoraron la calidad de su producto y tras una innovadora
campaña publicitaria ya para inicios del siglo XX todos los coches en Francia ya
calzaban llantas. La marca Michelin se hacía famosa en Europa y faltaría mucho para imponerse también
en el resto del mundo.
Pero uno de los distintivos de la marca francesa es sin duda su símbolo. Ese muñeco llamado
Bibendum es el personaje publicitario más famoso del mundo automotriz. Muchos saben que és,
todos lo hemos visto siquiera de reojo en algún taller, pero pocos sabemos realmente cómo nació. Ese
conjunto de tiras de caucho de forma humana tiene una riquísima historia y un curioso origen.
Corría 1894 y se celebraba la Exposición Universal de Lyon. En el stand de Michelin los
operarios habían colocado una pila de neumáticos de diversos tamaños para mostrar al público
asistente la variedad de productos que ofrecían. Los hermanos Michelin miran la figura y Edouard
se dirigió a André y le dijo: "Si tuviera brazos parecería un hombre". Ésta parecería una escena
sin importancia si no fuera por lo acontecido años depués.

Primer afiche (1898)
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En 1897, Michelin buscaba una estrategia publicitaria para sus neumáticos. Marius Rossillon, con
el seudónimo de O'Galop, había mostrado una imagen que hacía recordar al rey Gambrino, al que se
le atribuye la invención de la cerveza, alzando un vaso de licor exclamando "Nunc est bibendum"
(en español, Ahora es el momento de beber). André casi de inmediato lo que le dijo su hermano en
la exposición de Lyon tres años atrás y le propone al publicista cambiar de imagen.
Al año
siguiente, O'Galop entrega el primer afiche publicitario con el lema "Nunc est bibendum...
Le pneu Michelin Boit L'Obstacle" (Ahora es el momento de beber... el neumático Michelin se
traga el obstáculo). La última parte del slogan fue una frase dicha por el mismo André durante
una conferencia del Colegio de Ingenieros Civiles en París en febrero de 1893, donde defendía
las virtudes del neumático.
La publicidad tuvo mucho éxito. Ese muñeco que en ese momento no tenía nombre fue bien
asociado a la marca de Barbier et Daubrée. En cierta carrera vieron a André Michelin
participando y le gritaron "Aquí está Bibendum". Desde ese momento, Bibendum fue el nombre del
muñeco publicitario de Michelin. Había nacido una leyenda.

Bibette y Bébib: su familia
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A partir de entonces se le dedicaron revistas, como la Guía Michelin, concursos, juguetes,
souvenir, etc. Participó en el Tour de France en una moto e incluso pudo ver la tierra desde el
espacio desde un lugar privilegiado en una de sus ruedas. Protagonista de cientos de afiches,
tuvo diferentes personalidades según el lugar de residencia. Podía vestir un sombrero cowboy
así como tomar un mate en la Tierra del Fuego. Podía vestirse de boxeador (como un anuncio de 1907)
así como a un luchador de la Edad Media, pero al mismo tiempo enseñaba a los niños los reglamentos
de tránsito en una playa.
Siempre burlón, tuvo un espacio de opinión en varias revistas de Michelin. Para
colmo, tiene una esposa y un hijo. Así es la vida de Bibendum, una leyenda que ya tiene más de
100 años y permanece tan vigente como siempre.
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