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Actualizado: 14 de junio de 2008
El automóvil, aparte del fin primordial de transporte, se vio obligado a tomar un fin
destructivo a causa de la guerra.
La Primera Guerra Mundial sirvió de escenario para la construcción de los primeros tanques de
guerra. En 1914 los franceses utilizaron autocañones para la defensa de su territorio en la
primera batalla de Marne. Poseían un cañón de 37 mm, y aunque significaba un factor sorpresa
para los alemanes, éstos incipientes coches eran muy lentos y vulnerables (su velocidad máxima
era 5 km/h en carretera, su único lugar de acción).
En la batalla del Somme, en 1916, los
ingleses utilizaron por primera vez en la historia los tanques propiamente dichos. El apremio de
la guerra hizo que los alemanes también tuvieran sus propias versiones, pero ya era muy tarde. A
pesar de su lentitud, se hicieron temibles durante la guerra de las trincheras al ser un enemigo
móvil.
La rendición en 1918, y la preparación de la Alemania nazi para una gran guerra desde que
Adolfo Hitler tomara el poder, hicieron que el desarrollo de vehículos de guerra fuera tan
rápido, que los germánicos se pusieron a la vanguardia de sus rivales anglo-franceses al inicio
de la Segunda Guerra Mundial.

Panzer IV
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Los panzers (en sus veriones III y IV) eran tanques mucho mejor armados que sus oponentes. La
potencia de fuego, el blindaje y la velocidad multiplicaron a sus antecesores de la Gran Guerra.
Al iniciar la Segunda Guerra Mundial, las nuevas tácticas alemanas de una guerra relámpago
(la llamada Blitzkrieg), tuvieron como base fundamental el uso de tanques como divisiones
independientes.
Durante la invasión a Francia en 1940, los ejércitos de tanques pasaron
fácilmente por las estáticas defensas francesas (aislando de paso a los ingleses por el norte),
que pensaban que esta batalla sería algo parecido a la de la guerra anterior. Incluso una
división blindada estuvo a pocos kilómetros de París mucho antes de que llegaran las divisiones
no blindadas. Francia cayó en poco más de un mes.
La rápida derrota francesa demostró a todos los países en conflicto que las tácticas de guerra
habían cambiado drásticamente. El desarrollo tecnológico de los tanques y coches de combate
avanzaron rápidamente. Durante la batalla en África se hicieron famosos los áfrica-korps al
mando de Rommel, compuestos por auto-orugas y tanques ligeros pero rápidos y capaces de sortear
las dificultades del desierto. Los norteamericanos ya tenían listo el Jeep, un automóvil capaz
de sortear cualquier tipo de obstáculos transportando cuatro personas, siendo tan ágil como una
moto.
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