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Actualizado: 14 de junio de 2008

La búsqueda de mayor velocidad
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Inventado ya el automóvil, la misma naturaleza humana que lo construyó empezó a buscar la
mayor velocidad posible: ese empeño del ser humano por sobresalir del resto. Las pruebas de
velocidad (a través de trayectos rectos y largos) comezaron casi al mismo tiempo que las
competencias en sí, y aquí les damos una breve reseña de los más importantes récords desde sus
inicios hasta nuestros días:
1899: Camile Jenatzy, en su "Jamais Contente" estampa 105.94 km/h, el primer récord de
velocidad conocido.
1910: Se llegan a los 211 km/h.
1927: Malcolm Campbell en su "Blue Bird" (pájaro azul) marca 288 km/h.
1935: Campbell intenta de nuevo y aplasta el récord anterior por casi el doble: 482 km/h.
1947: Luego de la interrupción por la Segunda Guerra Mundial, John Cobb, en su "Railton"
llega a los 633 km/h (400 millas/h)
1964: Donald Campbell, hijo de Malcolm Campbell, sigue las sendas de su padre y en un
supermejorado "Blue Bird" impone 648 km/h. Esto fue en el mes de julio.
1964: Apenas 3 meses después (en octubre), Art Arfoons aniquila la marca anterior y
estampa 863 km/h. Empieza la búsqueda hacia los 1000 km/h.
1965: El 15 de noviembre Craig Breedlove en su "Spirit of America" casi llega al ansiado
récord al poner 966 km/h.
1970: Por fin se superan los 1000 km/h. Lo hizo Gary Gabelich en su "The Blue Flame", un
cohete con ruedas. Alcanzada esta marca, automáticamente se crea otra: superar la velocidad del
sonido (aproximadamente 1200 km/h).
1979: Stan Barret rompe el récord de Gabelich, pero se quedó muy cerca a la velocidad del
sonido al alcanzar 1190 km/h.
1997: Luego de varios intentos (entre ellos uno de Breedlove que llegó a "apenas" 1017
km/h), por fin se logra superar la velocidad del sonido. El 13
octubre Andy Green, piloto de la Real Fuerza Aérea Británica montado en el Thrust Super Sonic,
auto con forma de avión impulsado por dos superturbinas Rolls Royce, rebasó por 8.5 km/h la
barrera del sonido. La velocidad calculada a batir en el desierto de Black Rock, Nevada (EEUU),
era de 1221.2 km/h. La máxima alcanzada por Green fue de 1229.7 km/h. Cabe destacar que ni bien
regresó el piloto inglés a la llegada fue aclamado por sus mecánicos sin siquiera medir el
tiempo ya que, al superar la barrera de sonido, éste emite una explosión debido a las diversas
fluctuaciones, sonido que fue escuchado por todos.
Tal vez por buen tiempo se deje de rebasar este tipo de velocidades en tierra. Al estar más del
momento permitido por encima de la velocidad del sonido, se corre el riesgo de ser afectado por
la creciente onda de resonancia, que podría aniquilar al piloto y su auto. Pero el afán del
hombre de experimentar cosas nuevas, será suficiente para lograr velocidades que sólo imaginamos
posible en este momento en las películas de ciencia ficción.
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