|
Actualizado: 14 de junio de 2008
Ferrucio Lamborghini, luego del éxito de la construcción de tractores y tras una famosa
discusión con Enzo Ferrari por la calidad de sus autos, se dedicó a construir coches con el
único fin de superar a la marca del Cavallino Rampante.

Lamborghini Miura (1966)
|
En 1961 en la localidad de Saint Agata Bolognese, muy cerca de las casas de Ferrari y Maserati,
abría sus puertas la Lamborghini Automobili. El primer auto, cuyo emblema era el toro debido a
el signo zodiacal del dueño, fue el 350 GTV. Se expuso en el Salón de Turín en 1963 causando
gran interés, pero poco porvenir. Ése sería el constante de la marca, sobrevivir ante todo. En
1964 Ferrucio construyó trece de sus nuevos 350 GT; de ese modelo se derivaron el 400 GT (1965)
y el Miura (1966), poderoso bólido que competía directamente con el Ferrari Daytona.
Los problemas económicos de la fábrica habían socavado las fuerzas de Ferrucio Lamborghini, que
en lugar de encontrar ayuda, se las veia con lios causados por sus mismos competidores. Así, en
1970 Lamborghini vendió su marca para refugiarse en sus viñedos hasta el día de su muerte en
1993. Pero la situación no cambió. En 1978, la situación fue tan crítica que apenas salieron 16
coches de la cadena de producción.

Lamborghini Countach (1971)
|
Antes de que la casa Lamborghini fuera absorvida por la Chrysler, se produjo el para muchos
el auto más espectacular de su historia, el Countach (1971). Era el auto más rápido de la época,
con unas líneas agresivas y una sensación de estar sentado en un avión a que en un auto. Fueron
muchos los años en que el modelo estuvo vigente y ahora es una codiciada pieza de colección. El
reemplazante del Countach fue otra exquisitez de nombre Diablo, una versión corregida y
perfeccionada de su predecesor, capaz de competir con el mítico Ferrari F40. Ése fue el
Lamborghini de los 90.
El actual dueño de Lamborghini es un mega consorcio coreano, propietario también de Kia. Durante
esta nueva etapa, salió la última joya de la casa: el Murciélago, sucesor del Diablo y natural
competidor del F60, Bugatti EB 16-4, Volkswagen W12, Porsche GT2, y el resto de superautos
dignos del más ferviente soñador.
|