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Actualizado: 14 de junio de 2008
Entre 1934 y 1939, se vivió una época de ensueño, donde la fantasía se hizo realidad en autos
cuyas formas futuristas reflejan con creces la ambición del hombre para lograr metas entonces
inalcanzables. Los protagonistas, un puñado de hombres hoy legendarios a bordo de dos de las
mejores casas automotrices de entonces: Mercedes Benz y Auto Union. Era la primera de las tres
generaciones de las Silberpfeile, o simplemente las flechas de plata.
La primera época tuvo un origen oscuro. Con la toma de Adolfo Hitler del poder en Alemania,
inició una feroz campaña para demostrar a Europa y al mundo entero que su país (y todo lo que
implica ello) era superior al resto. Qué mejor forma que entregar los mejores autos y los
mejores pilotos. El Tercer Reich abrió un concurso para que una fábrica construyera dichas
máquinas, con capital subsidiado por el Estado. El principal postulante era Mercedes Benz; pero
Ferdinand Porsche (posteriormente creador del VW Escarabajo y fundador de la marca de
deportivos) convenció al dictador nazi para que favorezca también a la bisoña Auto Union, que
era un conglomerado de cuatro marcas que se unieron para solucionar sus problemas económicos. De
esta manera, Hitler aprobó un aporte de 500000 marcos alemanes a favor de ambas marcas para
construir sus respectivos bólidos de carrera.

Auto Union Tipo C
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Obviamente se esperaba que Mercedes Benz y Auto Union produjeran los mejores autos de Europa
para conseguir las victorias en los Grand Prix. Rudolf Carraciola (MB) y Bernd Rosemeyer (AU)
fueron los pilotos íconos de la época, protagonizando los más encarnizados duelos de aquel
entonces, que no eran sólo en los circuitos, sino también en las extensas carreteras preparadas
para batir los récords mundiales de velocidad. El Auto Union Tipo C y el Mercedes W125 fueron
máquinas que simplemente asombraron al mundo, dejando más de una vez en ridículo a Maserati y
Alfa Romeo.
La Segunda Guerra Mundial fue el acontecimiento que acabó con la primera generación de las
flechas de plata. Los autos de carrera fueron reemplazados por los coches de combate en casi
todo el mundo. Concluida ésta, se pensó en un nuevo Campeonato, un torneo más avanzado, que
abarque ya no sólo a Europa sino al todo el mundo. Así nacía entonces la Fórmula 1. Los primeros
años del Campeonato Mundial (creado en 1950) fueron dominados por los italianos Alfa Romeo y
Ferrari. Mercedes Benz, recuperada económicamente luego de la guerra, quería volver a las pistas
para recuperar la hegemonía de antaño. Ya no tenía como rival al prácticamente desaparecido Auto
Union, pero sí un largo camino por recorrer, o al menos eso se creía, ya que volvieron a las
competencias con una fuerza inusitada.
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