Actualizado: 14 de junio de 2008
En 1991, la sociedad Williams-Renault imponía su presencia en lo más alto de la Fórmula 1, luchando hasta el final por los campeonatos de pilotos y constructores logrando el segundo lugar en ambos.
Al año siguiente, Nigel Mansell aplastaba a todos venciendo holgadamente en 10 carreras (muchas de ellas con ventaja de más de medio minuto) y logrando el título cinco carreras antes de terminada la temporada. Todo un récord.
Tremendo dominio ocurrió gracias al Williams FW15B, un auto que se suponía imposible de mejorar. Para el año siguiente, el equipo anglo-francés presentó una evolución, el FW15C, que trajo consigo una gran variedad de adelantos tecnológicos y mejoras del anterior modelo, que prácticamente hicieron que el piloto se convirtiera en un accesorio más del auto.
En 1993 los pilotos de esta supermáquina fueron Alain Prost y Damon Hill. Entre los dos ganaron 10 carreras, 15 poles y 2 hat-tricks (pole, victoria y la vuelta más rápida de la carrera), demostrando nuevamente superioridad sobre el resto.
El auto era una computadora andante, con adelantos tecnológicos que posteriormente se verían en ciertos autos de calle exclusivos, y otros que hasta ahora no han sido implementados por su complejidad. Los gadgets más resaltantes fueron su sistema de antibloqueo (ABS), acelerador electrónico, controlador de válvulas, un controlador de cambio de marchas en la transmisión (que en la práctica hizo que el FW15C sólo tuviera cuatro marchas pero con infinitas variantes), y sin duda la más importante, el sistema de suspensión activa, que hizo desaparecer los problemas de ondulaciones de las pistas permitiéndole velocidades altísimas en curvas.
Configurar esta máquina era todo un dolor de cabeza, pero ya en pista, y según el mismo Ayrton Senna, era "un auto de otro planeta".
Pero todos estos adelantos tecnológicos no hubieran repercutido en una gran performance si no estuvieran apoyados por un poderoso motor. Éste fue un Renault V10 RS5 de 67 grados de apertura, con una cilindrada de 3.5 litros ubicado en posición central, que entregaba una potencia de 800 HP, brutal para aquella época y para la nuestra.
Pesaba apenas 505 kilogramos, logrando una relación peso/potencia de apenas 0.63 kg/HP, utilizando neumáticos slicks proporcionadas por Goodyear, el único proveedor de neumáticos en la Fórmula 1 antes que llegara Bridgestone años después.
Lamentablemente, los impresionantes gadgets electrónicos repercutieron en un enorme incremento en los costos, haciendo que la brecha entre los equipos grandes y chicos se hiciera ridículamente grande. Para ello, sin otra opción, la FIA modificó el reglamento poniendo muchas restricciones a este tipo de ayudas. Paradójicamente, Williams aceptó la propuesta a sabiendas que con sólo su oposición a ella se podrían evitar los cambios.
Así terminó la historia del FW15C, sin un sucesor, pasando a las vitrinas como el auto tecnológicamente más avanzado de todos los tiempos.
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Marca
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Williams Renault FW15C
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Año
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1993
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Pais
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Gran Bretaña
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Motor
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Renault V10 RS5 de 67 grados de 3.5 litros y 40 válvulas en posición central
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Potencia
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800 HP
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Transmisión
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Caja de cambios semiautomática de seis velocidades. Tracción posterior
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Velocidad (máx)
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Variable según configuración
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Aceleración (0-100 km/h)
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Variable según configuración
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Suspensión
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Sistema de suspensión activa
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Frenos
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Discos en las cuatro ruedas
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Peso
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505 kg
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Relación Peso/Potencia
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0.63 kg/HP
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Neumáticos
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Goodyear
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