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Actualizado: 18 de julio de 2008

Michael Schumacher (1998)
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Luego del increible inicio de las flechas plateadas de McLaren en 1998, Ferrari, via Michael
Schumacher, fue emparejando el campeonato con el trancurso de las carreras, algunas de ellas
polémicas como el GP de Gran Bretaña. La respuesta no se hizo
esperar, Mika Hakkinen volvería a dominar en las siguientes fechas y retomaba el cómodo liderato
rumbo al título.
A la Scudería no le quedaba otra que recuperar posiciones en Hungría, en un
circuito que teóricamente le convenía (Hungaroring), con el apoyo extra del fanático alemán que
se movilizaría masivamente hacia el sur.
Pero los pilotos de McLaren (Hakkinen y Coulthard) dominaron a voluntad todas las pruebas
previas al GP incluidas las clasificaciones. Schumacher se tuvo que conformar con el tercer
lugar; mientras que Hill, Irvine y Villeneuve completaban las primeras tres filas de salida.
Al
iniciarse la carrera, Coulthard demostró que estaba ahí para proteger a su compañero de equipo,
ya que bloqueaba cualquier intento de pase del alemán mientras que Mika Hakkinen se distanciaba
del resto. El box de Ferrari ya preveia esto, y planificó dos opciones: o Schumacher superaba a
Coulthard en pista, o lo hacía en los reabastecimientos haciendo una parada extra (o sea 3).

David Coulthard
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Luego de las primeras paradas, Coulthard pudo mantener su segundo lugar, teniendo a Schumacher
en sus espaldas luego de ser contenido durante algunas vueltas por Jacques Villeneuve. Luego de
entrar el entonces piloto Williams a pits, el alemán se acercó rápidamente a Coulthard. Era
evidente que el Ferrari era el mejor auto en la pista, pero en este circuito superar era muy
difícil.
Luego de un par de intentos fallidos, le indicaron por radio a Schumacher que se había
tomado la decisión de parar tres veces, lo que significaba que la segunda parada ya estaba
cerca. Pasada la mitad de la carrera, entraría a reabastecer.
La tarea del alemán: recortar 19 segundos en las siguientes 20 vueltas para igualar a los
Mclaren y poderlos batir con tres paradas en lugar de las dos de las flechas plateadas.
El piloto de Ferrari, ahora con pista libre, empezó a atacar con todo lo que el auto podía
darle.
En las vueltas 45 y 46, hizo récords de vuelta, y la diferencia entre los punteros se iba
acortando. Tan fue así, que luego del segundo pit stop de Hakkinen, Michael Schumacher era el
nuevo líder.
Sin embargo no baja el ritmo y sigue haciendo vueltas rápidas a tal grado que al
salir de la ultima curva el Ferrari se despista pero Schummy, con cabeza fria, controla el auto
perdiendo sólo unos segundos. La mezcla de una estupenda estrategia y la buena suerte hicieron
que el entonces campéon de 1995 se pusiera con la ventaja suficiente para hacer una tercera
parada y salir puntero, gracias también a que el auto de Hakkinen empezó a flaquear.
Coulthard
superó a su compañero de equipo, que se iba retrasando más y más al tener que luchar con su auto
para mantenerlo en la pista. En pocas vueltas el finlandés fue superado por Villeneuve, Damon
Hill y Heinz Harald Frentzen.
En la vuelta 62 Schumacher entra por tercera vez y sale delante de Coulthard. La carrera estaba
definida. Al bajarse la bandera a cuadros, el alemán era el ganador, seguido por Coulthard a más
de 9 segundos, siguieron Villeneuve, Hill, Frentzen y Hakkinen, a una vuelta. El dominio de
McLaren durante casi todo el fin de semana, incluido el 50% de la carrera, se vino ahajo gracias
a una gran planificación desde los pits, y un increible manejo de Michael Schumacher.
Así y
todo, Hakkinen llevaba una ventaja de 7 puntos respecto a Schumacher en el Campeonato de
Pilotos. La definición se dio varias semanas después, en Japón, donde el finlandés volador se
proclamó por primera vez campeón del mundo.
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