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El GP de Gran Bretaña de 1998

Actualizado: 18 de julio de 2008

Mika Hakkinen (1997)
A pesar del dominio de Williams y Ferrari durante la temporada 1997, los autos plateados de McLaren estaban en pleno desarrollo; los primeros resultados salían a la vista con un 1-2 en el GP de Europa, la misma en que Jacques Villeneuve saldría campeón. Por eso se veían como fuertes candidatos al título del próximo año. Y así fue.

Durante la primera etapa de la temporada 1998, los McLaren de Mika Hakkinen y David Coulthard no escondían la evidente superioridad ante el resto, las Ferrari de Michael Schumacher y Eddie Irvine todavía no maduraban (lo que al final sería el motivo fundamental por no poder conseguir el campeonato); pero, con el transcurso del año, los autos rojos empezaban a obtener resultados; los McLaren ya no eran los superfavoritos.

Así llegaron a Silverstone, para disputar el Gran Premio de Gran Bretaña, en la casa de McLaren. Mika Hakkinen le sacaba medio segundo a Michael Schumacher en la clasificación, mientras que Coulthard e Irvine se contentaban con el cuarto y quinto mejor tiempo, ya que Jacques Villeneuve colocaba a su Williams en tercer lugar en una temporada para olvidar. El domingo amaneció con muchísima lluvia, pero esto no fue impedimento para que los McLaren mantengan su supremacía sobre el resto; al parecer la carrera tenía un virtual ganador antes de empezar.

A la partida, todos partieron con llantas de lluvia intermedias, ya que la pista estaba mojada y el riesgo de llover era latente. Al partir, Jean Alesi hacía una gran partida al lograr la cuarta ubicación luego de partir sétimo, Hakkinen estaba primero, segundo Schumacher seguido muy de cerca por Coulthard, siendo superado por éste en la vuelta cuatro. Instantes después volvío a llover, y todos entraron a pits a cambiar llantas. La ventaja que habían sacado los McLaren a Michael Schumacher era ya apreciable.


El duelo de la carrera
La lluvia crecía más y más y David Coulthard se convirtió en víctima de ésta, al abandonar cuando despistó. Mika Hakkinen, quien le había sacado más de 40 segundos a Schumacher, casi abandona al salirse también de la pista, volviendo a esta en forma dramática. El diluvio y la gran cantidad de accidentes hicieron que entrara el Safety Car. El mayor favorecido fue, sin lugar a dudas, Michael Schumacher: la desventaja que tenía con Hakkinen se reducía a cero. En plenas banderas amarillas ocurrió la polémica.

El piloto de Ferrari, en la confusión, pasaba autos en banderas amarillas, y cuando estaba justo detrás de Hakkinen, realizaba maniobras de sobrepaso como un ataque psicológico.

Paró de llover y a once vueltas del final, se retira de la pista el Safety Car y se reiniciaba la carrera. Hakkinen no pudo controlar las arremetidas del alemán, fallando al salir de una curva y fue superado. La carrera, que la había dominado desde las clasificaciones, se le escapaba de las manos. Pero, a tres vueltas del final, le cae una penalización de 10 segundos a Schumacher por las maniobras que hizo mientras el Safety Car estaba en el circuito.

Al ver el reglamento, el Stop and Go debe cumplirse dentro de las tres vueltas en la que ésta fue anunciada. En teoría, Schumacher podía cumplir con dicho castigo en la última vuelta, en la vuelta de llegada. Y así lo hizo. Luego de sacar una buena ventaja sobre Mika Hakkinen, el piloto de Ferrari entró a boxes, cumplió con el Stop and Go y cruzó la meta por la calle de boxes, en primer lugar (!!). Luego, en la vuelta de desaceleración, Schumacher lo corrió como si estuviera aún en carrera.


Semanas después, la definición:
Schumi se queda en la partida
En ese momento, reinó la incertidumbre. Nadie podía asegurar quién había ganado. Ron Dennis, jefe de McLaren aseguraba que su piloto había ganado por ser el primero en cruzar la meta en la pista. Jean Todt, su par de Ferrari, aseguraba que Schummy fue quien cruzó primero la meta, por los boxes claro, pero llegó primero. Minutos después, se declaró la victoria de Schumacher con una ventaja de 22 segundos sobre Mika Hakkinen (!!!). Inmediatamente después, McLaren reclamó un hecho tan insólito que ni siquiera el Consejo Mundial de la FIA pudo explicar claramente. Un vacío en el reglamento permitió la victoria de Michael Schumacher.


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