Actualizado: 18 de julio de 2008
Hacia la década de los 60, Ferrari ofrecía al mercado modelos agresivos, con motores V12 de alto
volúmen y estrepitoso poder, lo cual le permitió el prestigio y el ansia de victoria que relució
en competencias como la Fórmula 1 o las 24 Horas de Le Mans. Pero a la vez, tenía entre manos
una nueva zaga de coches armoniosos, dignos del más exquisito aficionado.
Así nace el Dino. Esta versión fue la primera y antecesora del glorioso 246 GT, aunque sólo se
construyeron algo más de 150 unidades (la de la foto es la versión GT). Su creador, Dino
Ferrari, sólo pudo ver su obra desde terrenos divinos, ya que este auto fue aprobado y
construido por la firma después de su muerte, como un homenaje de su padre Enzo.
Sus líneas
pronunciadamente curvadas se aleja notablemente de los modelos ferraristas de la época, que a la
vez con el paso del tiempo lo hizo un clásico, requerido por los especialistas ya que se puede
considerar un auto inédito de la casa de Maranello.
El silbido particular del motor V6 de 1500
cc tapaban cualquier crítica sobre el curioso, pero acogedor diseño. Paradójicamente, este auto
no lo construyó Ferrari, sino FIAT; tal vez sea por eso que Il Commendatore en un inicio no
quiso que el nombre Ferrari estuviera impreso.
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